Si logras cerrar un circulo, entenderás que aun te quedan muchas historias por descubrir, a veces, decir adiós es duro y quizás doloroso… Pero hay momentos donde debemos mirar la realidad y aceptar que es lo que realmente nos hace feliz, aunque lo más importante es la felicidad interna...
Esa tranquilidad no tiene precio, nos desgarramos el alma luchando por imposibles, pensando, mañana será mejor, y ese correr de los días estamos perdiendo nuestra esencia, nuestra luz interior y terminamos siendo sombra de nuestros propios temores...
Iniciar de nuevo nunca es malo, jamás es tarde para escribir tu propia historia, siempre y cuando ese nuevo horizonte nos llene de esperanzas y satisfacción... Decir adiós cuando ya no hay más historia para escribir, es la mejor decisión que podemos tomar como seres humanos, así evitamos caer en lo toxico, en esos momentos que sólo te perforan el alma, decir adiós a veces es lo mejor que podemos hacer, eso sí, sin rencores ni resentimientos... Sino como lecciones de vida aprendida...