Hoy sencillamente una idea o el argumento redactado padecen del sentido inmoral... Los ideales de avivar una opinión sostienen una atomicidad barata. Una estatua inmóvil en metáfora a la filosofía explota en millones de fragmentos como pensamientos. La memoria eyaculando millones de preguntas y respuestas siendo un burdel de experimentos irracionales, la oscura incoherencia y la ciencia eugenésica en fusibles de sangre y cohetes de ira a la razón, herejía ante el placebo social... Blasfemar la incoherente imaginación eclesiástica...
Maldecir la destinada realidad, asesinar antiguas creencias, apuñalar libros polvorientos... Aspirar la sal de la realidad, drogarse con el arte en la emoción, recitar la sinfonía del suicidio en la orquesta del averno... Los espíritus astrales divagando en los domingos sombríos... Niños corriendo en plazas del fin, al sangrar el cielo se hipnotizan, se transforman... Olvidando y desmembrando la luz inmemorial... Sentarse al veneno, el desorden político... La inestabilidad psicótica. Orgasmos de viajes creídos...
Arboles lloviendo tras el panorama en el horizonte, descubrir que la muerte no es un sueño... No arrepentirse de partir, y de eso estar negramente alegre... Conocer el canibalismo de almas y esperanzas, contradecir el vuelo de las imágenes, fragmentar el cerebro incoherente, no más que vivir del basurero humano... Hundirse en la sociedad, prostituir la inmoralidad y vivir confiando en la inútil ética.