La familia: medicina de amor

Al empezar a escribir sobre la familia, lo primero que se me viene a la mente es que esta es la base de la sociedad. Entonces, me pregunto, ¿de cuál sociedad? De esta en la que vivimos y que se encuentra en crisis. Una crisis que convierte a la vida individual en un verdadero calvario de grandes y pequeñas penalidades, la vida se vuelve poco tolerable. La enajenación se eleva a niveles de desventura e infelicidad colectivas que se traducen en un aumento alarmante de depresiones y frustraciones permanentes.
La violencia aparece en todas partes: ladrones, pandilleros, policías, franeleros. Simples desempleados empujados por la desesperación convierten las calles de la ciudad en verdaderos campos de batalla. Los ciudadanos "normales" son mutilados con las rutinas cotidianas del metro, el camión y de las idas y vueltas del trabajo a la casa.
La vida cotidiana se convierte en rutinaria, donde pareciera que se aniquilan las cualidades humanas fundamentales: fraternidad, solidaridad, respeto, amor y libertad.
Y de nuevo llega a mi mente la primera idea: la familia es la base de la sociedad. Si esto es cierto, entonces, la conclusión es que las familias en las que vivimos cada uno de nosotros han creado esta sociedad, que se describe líneas arriba.
Esta conclusión es trágica, pero al parecer cierta. En estos momentos me hago otra pregunta. ¿Cuál es la función de la familia dentro de la sociedad? La familia se encarga de la socialización primaria de los individuos; es decir, en la familia el niño aprende habilidades tan fundamentales como hablar, caminar, asearse, vestirse, obedecer a los mayores, compartir alimentos, participar en juegos colectivos respetando los reglamentos, distinguir a nivel primario lo que está bien de lo que está mal, según las pautas de la sociedad a la que pertenece.
Pero aquí lo importante es que el aprendizaje se da mediante la afectividad, y en muchos casos esta afectividad está llena de amor.
La familia puede dar amor, y cuando este existe, los humanos se vuelven invulnerables. Es la familia cuando funciona correctamente la que nos proporciona el valor del amor. Por eso, mediante estas líneas invito a los lectores a recapacitar en cuanto a su familia.
¿Cómo funciona? ¿Existe afectividad y amor en ella? ¿Por qué no funciona? ¿En qué falla?
La familia es la base de la sociedad, pero en la actualidad, al igual que la sociedad, se encuentra en crisis. Sin embargo, si por crisis entendemos lo que dice Antonio Gramsci, "que lo viejo muere y que lo nuevo no puede nacer”, entonces estamos cerca de una revaloración de la familia. Es decir, la familia base de la sociedad con su relación de afectividad y amor puede crear una sociedad diferente o, en otras palabras, la familia puede servir de medicina a la sociedad: una medicina de amor.