El día 3 de diciembre se celebra el día internacional de las personas con discapacidad, aunque el estar discapacitado no es motivo para celebrarlo, el hecho de estar vivos sí lo es. Celebra abrir los ojos un día más y poder ver un nuevo amanecer, que aunque nos parezcan todos los días iguales, no lo son, cada día es diferente, y están llenos de sorpresas, las cuales tenemos que descubrir.
¿No os parece emocionante vivir esa aventura? ¿Te quieres perder todo esto por estar quejándote, lamentándote? ¿O prefieres ver cómo se te escapa la vida?, ¡Vamos, adelante! ¡Ya que estás en este mundo, vive! ¡Sal de tu mundo gris que la vida está llena de colores!
Al principio de una enfermedad o accidente es duro, muy duro, durísimo diría yo, aceptar el marrón que te ha caído encima, se te derrumba la vida, tus sueños, tus ilusiones y te preguntas mil veces ¿por qué a mí? Pero eso es algo que no tiene respuesta, te ha tocado y punto, no sabes qué hacer, no sabes cómo afrontar esa nueva vida, lloras hasta quedar sin lágrimas.
Los que están a tu alrededor tratan de animarte pero tú no quieres oír a nadie, piensas que nadie te entiende, crees que la muerte es tu única solución, es muy duro oírlo pero es así, estás tan desesperado que no ves ninguna salida. Es que es muy fuerte esto y hay que ser muy fuerte para poder soportarlo.
Que de pronto te encuentres atrapado en un cuerpo que no te responde ¡tiene migas! Que te mires al espejo y odies lo que ves, te sientes horrible, te sientas inferior a los demás, no encuentras ningún sentido a la vida, te encuentras inmerso en un estado de desesperación del cual solo piensas, piensas, piensas…
Tu cabeza te va a estallar de tanto pensar, estás tan sumergido en ti que no ves más allá de tu situación, de tus problemas, de tu vida actual, solo tú.