Al igual que el viento voltea las hojas de los árboles en otoño y se las lleva a otra parte, así son algunos momentos.
Son situaciones inconstantes, palabras, acciones, nombres, rostros, fechas y recuerdos que pasan al olvido. Por el simple hecho de que cada ciclo que comienza no es eterno ni verdadero, sólo forma parte de algo que tiene que suceder porque así está predestinado y debe continuar.
Es ley natural ser consciente de la realidad y de que en un preciso momento, tenemos que olvidar. Todo camino empieza y finaliza donde queremos que termine, aunque ese deseo no sea el nuestro.