¿Qué somos? ¿De dónde venimos y a dónde vamos?

Hay veces en las que uno debe mirar el pasado y recordar quién es. Es en esa misma retrospección en la que recuerda que un día aprendió a reconocer lo negro de lo blanco, a diferenciar lo bueno de lo malo, a saber dejar atrás lo negativo y luchar por lo positivo.
Uno crece y sabe apreciar que una moneda, igual que una persona, aunque sea la misma, tiene dos partes, dos caras. Es el tiempo el que nos ha enseñado a diferenciarlo. Es este mismo tiempo el que, a lo largo del camino, nos hará ver que la vida tiene varios senderos, que depende de nosotros y, únicamente de nosotros, escoger por cual tiramos.
Podemos andar poco y dejar que sea el tiempo el que nos gane la partida. De lo contrario, podemos luchar, seguir andando mientras dibujamos nuestro camino y ser nosotros quien gane la batalla. Pero sobre todo, hay veces en las que uno debe mirar el futuro y recordar quién quiere ser.