Mi no cumpleaños

Hoy, 13 de noviembre, es mi cumpleaños. Mi día comenzaría despertando emocionada, expectante a los saludos y regalos de mis seres más queridos y pasarlo festejando esta especial fecha junto a ellos.
Tendría en mente a las personas que más me importan y por ello, supondré que me saludarán antes que nadie y con un texto más extenso que el de los demás. Ellos serían los mismos que están obligados a darme un presente, aunque finja modestia y sorpresa por su regalo o decepción por su ausencia.
Estos seres queridos, quienes resultan ser familiares y amigos, me harían pensar en cómo hacer que se sobrelleven entre sí, reunidos en un mismo espacio, ya que tan distanciados y peleados entre sí están.
A lo largo del día, observaría mis redes sociales y mensajes constantemente para leer las felicitaciones hasta llegar las 00:00, dando fin a mi egocentrismo y, llegado este momento, contar y memorizar a aquellos que no recordaron o no desearon saludarme, para tampoco tenerlos en cuenta en su fecha de cumpleaños.
Así o mucho peor sería este día para mí de no haber llegado a pensar que todo lo nombrado anteriormente no Solo es innecesario, sino un motivo más para sufrir decepciones.
Mi única cuenta en una red social se encuentra en Facebook. Meses atrás personalicé mi fecha de nacimiento para que Solo yo pudiera verla, y hace unas horas desactivé temporalmente la ya mencionada cuenta. Entonces, si la gente no tiene modo de saber cuándo cumplís, ¿es tu cumpleaños?
Sí, nací hace ya 21 años, según este calendario a mi izquierda y Facebook, y recuerdo haber sido esclava de esos pensamientos; sentimientos y expectativas, de las que tan acostumbrados se está.
Hoy no habrá reunión, ni regalos, ni una pequeña torta, tal vez, y tendré que lidiar con la decepción de aquellos que sí querían festejarlo de ese modo junto a mí, pero tengo la tranquilidad y seguridad de que será un día simple y fuera de lo convencional, del que finalmente pueda disfrutar; como yo desee y con quien la pena valga realmente.