¿Y ahora qué sigue?

Dicen que "Todo lo que inicia tiene un final", es un dicho que cuando estás sumergido en el perfume del amor, pues no reparas mucho en su significado, es más, crees que ese momento no llegará, pues te sientes en la gloria.

Sientes que nada podría ser mejor, que esa persona se ha ganado cada parte de tu corazón, que le quieres para siempre en tu vida. Mas todos somos humanos y por tal hecho cometemos errores muy a menudo, aunque no lo queramos reconocer, y en el aspecto del amor, no somos inmunes contra ellos.

Un día soñamos con tener un futuro juntos, pero personalmente no soy partidario de fantasear con eso, y me hice una pregunta: ¿Qué pasará si no estamos destinados a estar juntos? Y eso me dio mucho en qué pensar, sentí temor durante un tiempo por esa pregunta, me predispuse a ello y empecé a encajonar mis sentimientos y recuerdos uno a uno, como si eso impidiese un final.

Pero la verdad es que no hay nada que te prepare para esa situación, ese momento se graba en tu memoria, sientes que tu pecho se contrae del dolor, un dolor más fuerte que el físico o por lo menos no sabría con qué compararlo. Muchos me dicen que lo asemejan con la amputación de una parte del cuerpo, considero que tienen algo de razón ya que te vuelves uno con esa persona y luego ya no está.

Tiempo después te preguntas ¿Y ahora qué sigue? Y tu cabeza se llena de pensamientos con respecto a ello, pero por más que pienses en mil y una soluciones, la verdad es que sigues sin saber qué hacer. Sabes que esa persona se volvió parte de tu diario vivir, de tus pensamientos, de tus planes, simplemente se hizo parte de ti. 

Suelo tener muy poca paciencia y mi madre me dice muy a menudo “Dale tiempo al tiempo”. En realidad no lo había comprendido y realmente la solución estuvo siempre ahí, entre los consejos de mi madre, nunca me había puesto a meditar en esas pocas palabras. Al mismo tiempo me pregunté ¿pero cómo sentiré? ¿Qué es lo correcto, me sentiré solo, devastado, deprimido haciendo caso de ello? 

Pero el tiempo es tan bueno haciendo su trabajo que ni sientes que está ahí, laborando para ti, que llega el día en que sí, no lo niego, quizás sientas un poco de amor o cariño por esa persona que abandonó tu corazón, pero ya no duele de una manera insoportable, reparas en tus fallos y aprendes a mejorar como persona.

Aprendí a no aferrarme a una persona, pues nada ni nadie es eterno, en esta vida todo es temporal, hasta ella misma, miro a mi alrededor y veo todas las personas que me rodean, respiro un aire liviano y por primera vez no me siento abatido por la situación y me doy cuenta de que el tiempo realizó su labor y de manera indirecta sanó aquella herida abierta que yo mismo insistía en no dejar sanar.